La promesa de una luminaria con sensor es sencilla: la luz se enciende solo si hay alguien. En la práctica esa promesa depende de tres ajustes escritos en la etiqueta del producto: el modo de detección, el tiempo de espera y el umbral de luz. Cuando esos tres no se eligen según el espacio, la luminaria deja al usuario a oscuras en mitad de la escalera o se enciende y se apaga toda la noche por una corriente de aire. Esta guía explica qué preguntas hacer antes de comprar, qué modo de detección corresponde a cada espacio y de dónde vienen los problemas que aparecen tras la instalación.
Dónde compensa una luminaria con sensor y dónde no
La ganancia de una luminaria con sensor procede del tiempo en que la luz luciría innecesariamente. Ese tiempo es alto en espacios que no se usan de forma continua: pasillos, cajas de escalera, almacenes, archivos, salas de calderas y aparcamientos cubiertos; dejarse la luz encendida es allí la regla y no la excepción.
La ganancia no es solo energética. Para quien lleva las manos ocupadas, no tener que buscar un interruptor es una cuestión de comodidad; en una escalera oscura, que la luz esté antes del primer paso es una cuestión de seguridad. En zonas comunes, además, el sensor elimina la discusión sobre de quién es la responsabilidad del interruptor.
En cambio, los espacios en los que se permanece largo rato inmóvil son el punto débil de estas luminarias. Una persona sentada a una mesa, leyendo un libro o quieta en un baño puede quedar por debajo del umbral de detección, y la luz se apaga de golpe. En esos espacios se elige un tipo de sensor de detección más fina o se alarga el tiempo de espera en consecuencia.
- La mayor ganancia está en zonas de paso y almacenaje donde la luz se queda encendida.
- En zonas comunes el sensor elimina la responsabilidad sobre el interruptor.
- Los espacios de larga inmovilidad son difíciles para un sensor.
- Una luz que se apaga sola es la avería más molesta para el usuario.
La diferencia entre PIR y radar
El sensor infrarrojo pasivo, llamado PIR, detecta los cambios de temperatura dentro de su campo de visión. El cuerpo humano debe estar a una temperatura distinta de la del entorno, y entre el sensor y el objetivo no debe haber obstáculos. Esas dos condiciones determinan directamente dónde funcionan bien las luminarias PIR y dónde son débiles.
El sensor de microondas, llamado de radar, envía en cambio una señal débil al espacio y detecta el movimiento por la variación de la señal que vuelve. No necesita diferencia de temperatura; funciona también tras una tapa fina, el cuerpo de la luminaria o un material como el cartón yeso. De ahí su comportamiento estable en instalaciones empotradas y cubiertas.
Esa ventaja del radar es a la vez su debilidad: puede detectar el movimiento tras un tabique fino y encender la luz por alguien que pasa por el pasillo contiguo. Por eso, en las luminarias de radar el ajuste de sensibilidad es el detalle más delicado, y en las luminarias PIR lo es la línea de visión del sensor.
El criterio que facilita la elección es este: si el sensor queda fuera del cuerpo y a la vista, el PIR basta para la mayoría de los usos. Si el sensor va a quedar tras una tapa, un difusor o una superficie decorativa, se prefiere el radar.
- El PIR exige diferencia de temperatura y línea de visión; tras un obstáculo no detecta.
- El radar funciona tras una tapa fina y el cuerpo, y es estable en instalación empotrada.
- Si la sensibilidad del radar queda alta, detecta también el movimiento del espacio contiguo.
- Sensor visible: PIR; sensor oculto: el radar es el punto de partida correcto.
El ángulo y el alcance de detección dependen de la altura de montaje
La zona de detección de un sensor puede imaginarse como un cono: cuanto más sube la luminaria, mayor es el círculo barrido en el suelo, pero el mismo movimiento le parece más pequeño al sensor y la sensibilidad baja. El alcance de la etiqueta no es, por tanto, una cifra colgada en el aire; se da para una altura de montaje concreta.
Si la altura de montaje difiere de ese valor, difiere también el alcance. En un almacén de techo alto, una luminaria fabricada para un pasillo bajo detecta tarde a quien entra por la puerta; el usuario da unos pasos antes de que se encienda la luz. Cuando la descripción del producto indica un rango de altura de montaje, ese rango no es un consejo: es la condición de validez del alcance declarado.
La dirección del movimiento también cambia el resultado. Los sensores PIR advierten más tarde a quien camina de frente hacia ellos que a quien cruza la zona de detección de lado. En pasillos largos, situar la luminaria de modo que corte transversalmente el eje de marcha, en vez de seguirlo, acelera notablemente la detección.
- El alcance de la etiqueta vale para una altura de montaje determinada.
- Al aumentar la altura crece el área y baja la sensibilidad.
- El PIR detecta antes el movimiento transversal que el frontal.
- Estanterías, pilares y hojas de puerta cortan el campo de visión del sensor.
Tiempo de espera: el ajuste del que más se queja la gente
El tiempo de espera fija cuánto permanece encendida la luz tras el último movimiento detectado, y vuelve a empezar con cada nuevo movimiento. El ajuste suele hacerse con un pequeño mando en la luminaria o con mando a distancia; el rango figura en el manual del producto.
Un tiempo demasiado corto es la elección más peligrosa. Que la luz se apague a media escalera crea riesgo de caída; que se apague dentro de un almacén deja al usuario a oscuras entre las estanterías. Un tiempo corto ahorra energía, pero ese ahorro pierde su sentido con la primera caída.
Un tiempo demasiado largo elimina la razón de ser del sensor: la luz sigue encendida mucho después de que el espacio se haya vaciado. El tiempo correcto se deduce del uso del espacio. Un pasillo por el que se pasa pide un tiempo corto; un almacén en el que se trabaja, uno más largo; y un aparcamiento donde se mezclan vehículos y peatones, el más largo de todos.
La mejor solución, si el producto la admite, es el comportamiento por pasos: cuando cesa el movimiento, en vez de apagarse del todo la luz baja a un nivel tenue y se apaga un rato después. Así nadie se queda a oscuras y el consumo baja igualmente. Si un producto tiene esta función, se indica en su descripción.
- El tiempo se cuenta desde el último movimiento y se reinicia con cada movimiento.
- En escaleras y almacenes, un tiempo corto cuesta más que la energía que ahorra.
- El tiempo se elige según el uso del espacio, no según el valor más bajo.
- Si se admite el apagado por pasos, esa es la solución más equilibrada.
Umbral de luz: que no luzca en vano de día
La mayoría de las luminarias con sensor tienen un ajuste de umbral de luz. Ese ajuste impide que la luminaria se encienda cuando el entorno supera cierto nivel de iluminación, aunque se detecte movimiento. En pasillos con ventana, almacenes con luz natural y entradas de jardín, la mayor parte del ahorro procede de este ajuste.
El umbral trabaja con la claridad que ve el propio sensor de la luminaria. Por eso la posición de la luminaria influye directamente en el ajuste: una luminaria cercana a una ventana ve el espacio más claro de lo que es, y una situada al fondo del pasillo, más oscuro. Dos luminarias del mismo pasillo pueden necesitar ajustes distintos.
El error habitual al ajustarlo es hacerlo a la hora más luminosa del día. El momento correcto es el crepúsculo: se ajusta al nivel de luz con el que se quiere que la lámpara se encienda y después se comprueba de día y de noche.
- El umbral de luz es el ajuste que evita el encendido innecesario de día.
- La claridad que ve el sensor varía según dónde esté colocada la luminaria.
- El ajuste se hace al crepúsculo y se comprueba de día y de noche.
- Una luminaria que ve su propia luz puede engañar al umbral.
Causas de los falsos disparos y de la falta total de disparo
La causa más frecuente de falso disparo es el movimiento del aire. El aire caliente o frío que llega de un radiador, de una rejilla de climatización o de una ventana abierta es, para un sensor PIR, un cambio de temperatura; el sensor lo cuenta como movimiento. No colocar la luminaria frente a una rejilla o un radiador resuelve en origen la mayor parte del problema.
La segunda causa es el sol directo y las sombras móviles. El sol que entra tras una puerta acristalada, una rama movida por el viento o una cortina alteran la distribución de temperatura que ve el sensor. Los animales domésticos son también causa frecuente de disparo en sensores PIR montados bajos; limitar la parte del sensor orientada hacia abajo o reducir la sensibilidad lo resuelve.
En los sensores de radar el cuadro es distinto: el movimiento tras un tabique fino, un ventilador girando, el agua corriendo o una tubería que vibra pueden producir falsos disparos. Aquí la primera intervención es bajar la sensibilidad por pasos y cambiar la orientación de la luminaria.
Las razones de que no dispare en absoluto suelen ser más simples: un obstáculo delante del sensor, una cúpula sucia o con polvo, un montaje más alto del previsto por el producto y los ambientes muy cálidos. A medida que la temperatura ambiente se acerca a la corporal, la detección se vuelve más difícil para un PIR; por eso el alcance se acorta en los días calurosos de verano.
- La luminaria no se coloca frente a un radiador ni a una rejilla de climatización.
- El sol directo, la sombra móvil y las mascotas disparan el sensor PIR.
- En el radar, la primera intervención es bajar la sensibilidad por pasos.
- Con calor el alcance del PIR se acorta; el polvo y los obstáculos detienen la detección.
Sensor y tiempo según el espacio
| Espacio | Detección adecuada | Tendencia del tiempo de espera | A tener en cuenta |
|---|---|---|---|
| Pasillo de vivienda | PIR o radar | Corto | Que la luz no se apague antes de abrir la puerta |
| Caja de escalera | Radar | Medio o superior | Riesgo de quedarse a oscuras a media escalera |
| Almacén y archivo | PIR | Medio | Los pasillos entre estanterías cortan el campo de visión |
| Aparcamiento cubierto | Radar | Largo o por pasos | Detección del movimiento dentro del vehículo |
| Baño y aseo | Radar | Largo | Apagado al permanecer inmóvil |
| Jardín y entrada del edificio | PIR | Corto | Ajuste correcto del umbral de luz |
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