Gökyüzü Panel

Lámparas de araña y apliques

14 productos

Lámparas de araña y apliques de pared son dos capas distintas de una buena iluminación. La araña aporta la luz cenital; el aplique trabaja a la altura de los ojos, proyecta sombra y patrón sobre la pared y fija el carácter de la estancia al anochecer. Una habitación iluminada solo desde el techo se ve plana y cansa; con un aplique, la misma habitación gana capas. En esta sección hay apliques de pared con pila y de red, modelos de cristal y de corte láser, y lámparas de pie. Parte de estas luminarias no requiere ninguna instalación: puede usarlas aunque no haya salida de aplique en la pared.

¿Araña o aplique: cuál y dónde?

Una araña da la luz general de la estancia y va en el centro del techo. Un aplique trabaja en la pared y no sustituye a esa luz general: la completa. El esquema correcto usa ambos: luz cenital arriba, atmósfera en la pared.

¿Cuántos apliques hacen falta?

La referencia es el ancho de pared. Hasta tres metros basta uno; entre tres y cinco, una pareja simétrica; en paredes más anchas, una serie de tres a intervalos iguales. Deje al menos 1,5 m entre unidades según la altura del modelo. En el modelo compacto de 21 cm esa separación baja a 60–80 cm.

¿A qué altura se montan?

La regla general es 160–180 cm desde el suelo, justo por encima del nivel de los ojos de una persona de pie, para que la bombilla no deslumbre y los modelos de luz arriba y abajo repartan bien. Junto a la cama funcionan mejor 120–140 cm; en una escalera, siga la línea de los peldaños.

¿Cómo elegir el tono metálico?

Lo más seguro es repetir el metal que ya hay en la estancia: manillas, patas de mueble, tiradores, marco del espejo. En paletas cálidas (crema, madera, beige), oro y rosa; en frías (gris, blanco, mármol), plata; en ambientes oscuros e industriales, negro; con mobiliario clásico, envejecido.

Guías relacionadas